El 80% del ruido que atribuimos a un "disco malo" en realidad es suciedad. Polvo, grasa de dedos, residuos de inner sleeve — todo eso se acumula en los surcos y produce el característico crujido que hace que el vinilo suene "viejo". La buena noticia: la mayoría es removible.
Qué nunca hay que usar
- Alcohol isopropílico puro (>70%): deja residuos y puede atacar el vinilo con el tiempo
- Agua del grifo: tiene minerales que se depositan en los surcos
- Papel de cocina o toallas comunes: las fibras raspan
- Trapos de microfibra sucios: son trampas de polvo abrasivo
“Un disco sucio desgasta la cápsula. La cápsula desgasta el disco. Es un ciclo destructivo que empieza con no limpiar.”
— OBG Editorial
Método 1: Limpieza en seco (mantenimiento diario)
Para el uso cotidiano, el velvet brush antiestático (cepillo de terciopelo) es suficiente. Apoyalo en el disco girando en el plato, dejalo reposar un par de vueltas y retiralo en dirección radial (de adentro hacia afuera). Hace salir el polvo superficial y descarga la estática que lo atrae.
Método 2: Limpieza húmeda (para discos sucios)
Necesitás: solución limpiadora específica para vinilos (o agua destilada + 20% de alcohol isopropílico 99% + una gota de detergente sin fragancia), un velvet brush de limpieza húmeda o paño de microfibra sin pelusa.
Procedimiento:
1. Aplicá la solución en el disco girando (nunca en el label)
2. Pasá el brush o paño en círculos siguiendo los surcos por 2-3 vueltas
3. Retirá el líquido con otro paño limpio y seco
4. Dejá secar verticalmente antes de guardar
Método 3: Máquina de limpieza ultrasónica (nivel avanzado)
Para coleccionistas serios, las máquinas ultrasónicas (Degritter, Audiodesk) limpian a nivel molecular. El costo ronda los USD 800-1500, pero el resultado es incomparable en discos muy sucios. En Buenos Aires hay algunos coleccionistas que ofrecen el servicio por disco.



