En los bares del Abasto y San Telmo, en los sótanos de Chacarita y en los estudios de Palermo, algo está pasando con el jazz porteño. Una generación nacida en los 90s está haciendo música que no suena como el jazz de sus abuelos, pero que tampoco suena como nada más.
“El jazz siempre fue una conversación con el pasado. Nosotros tenemos el pasado disponible en vinilo. ¿Por qué no usarlo?”
— Músico, escena jazz porteña actual
Los nuevos espacios
Buenos Aires tiene hoy una oferta de jazz en vivo más variada que en décadas anteriores. Espacios como Notorious en Callao, Thelonious Club en Palermo, el ciclo Jazz & Vinilos en bar Malasaña y las noches de La Tangente convocan públicos que mezclan veteranos y veinteañeros.
El vínculo con el vinilo
Lo interesante de esta escena es que muchos de sus protagonistas son coleccionistas activos. En particular los del sello ECM, los de la era libre de Impulse! y los de Prestige —escucharlos en su formato original es, dicen, escucharlos en su escala real.
Discos que están escuchando
Los más mencionados en conversaciones con músicos de la escena actual:
- Bill Evans Trio — Waltz for Debby (Riverside, 1962)
- Keith Jarrett — The Köln Concert (ECM, 1975)
- Astor Piazzolla — Adiós Nonino (varias ediciones locales de los 60s)
- Jorge López Ruiz — Asfalto (CBS, 1971)
- Gary Burton & Astor Piazzolla — The New Tango (Atlantic, 1987)








